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 Lo que se ve desde la torre del ángel

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MensajeTema: Lo que se ve desde la torre del ángel   Jue Jul 24, 2008 1:36 pm




Lo que se ve desde la torre del Ángel

Texto trasladado del Faro de 1960 por Fabrizio Pagurut.

¿Quieres subir conmigo a la torre del Liceo Guatemala, lector amigo? Equivale a un paseo variado y encantador como hay pocos. Es una atalaya envidiable desde la cual se puede observar deleitosamente un panorama espléndido, sin otra molestia que la de subir muchas gradas las correspondientes a una altura de 35 metros. (En ese entonces la torre era mas alta de la actual, les estaré enviando fotografias de como era)

De paso te advierto que no corres ningún peligro, ni en la ascensión, ni en la plataforma que le sirve de remate y coronamiento, debido a la protección de pasamanos o barandilla. Hazte cuenta que hemos subido ya y que, a pesar de un ligero cansancio, nos apoyamos en la barandilla que rodea y protege la doble estancia superpuesta.

Por de pronto, nos podemos sentar en duros asientos en la primera plataforma o escalar el último tramo y colocarnos junto a la estatua del ángel de bronce que domina la torre, ostentando en su mano izquierda una antorcha y señalando con la derecha el edificio que le sirve de peana. Parece decirnos con el ademán y el gesto: "Aquí está el templo del saber y de la virtud donde se enciende la luz del ideal que nos eleva, por encima de las cosas materiales hacia Dios".

Ahora, repuestos de la fatiga y acariciados por una fresca brisa que sopla de continuo, espaciamos la mirada alrededor y contemplamos extasiados las maravillas que se descubren ante nuestros ojos.
Mirando al Norte, en el primer plano, una explanada cubierta de verdor que constituye el campo de fútbol del Colegio, teniendo por marco grandioso una pista que, en la parte norte, se halla adornada por una cortina de pinos, y en la parte sur limitada por un espacioso patio de recreo. Un poco más alla, una gran vía, la décima avenida, que divide la ciudad en dos zonas muy distintas, la del este que parece un inmenso parque; y la de oeste que semeja un erial. Es evidente que a una ciudad no se la puede apreciar mirando los tejados y las azoteas. Por esta razón, lo que desde aquí se ve, no guarda proporción con la realidad vista de cerca. Como la mitad del cuadro que se ve, aparece cortada la avenida por un puente rectilíneo apoyado sobre un arco parabólico elegante u atrevido. Junto a él se destaca la ciudad Olímpica con su Estadio, Gimnasio y Palacio de Deportes.
En el fondo del cuadro se destacan multitud de casas y edificios, una media docena de torres y edificios y cúpulas cuyas armónicas líneas caracterizan a la par que embellecen el centro de la ciudad. Por ellas podemos apreciar algo del arte y religiosidad de un pueblo. Cerrando el magnífico telón, se descubre en el fondo la clásica silueta del Palacio Nacional cuya riqueza y esplendor no tienen par en Centroamérica.
Las montañas de las Minas y de Chuacús ponen límite a cuanto abarca la vista por esta parte. Y alzando los ojos se contempla la maravilla siempre antigua y siempre nueva de un cielo primaveral que, a modo de pabellón azulado, realza los primeros y magnificencias de la capital con el más bello decorado.
Y ahora dirijamos la vista hacia el oriente: Bajo los dorados rayos de un sol naciente, el espectáculo que se nos presenta se resiste a la mejor pluma y al mejor de los pinceles. Las colinas de las "Nubes" sirven de marco grandioso a la magnífica pintura. Aquí la obra de la Naturaleza prevalece sobre la del arte.
Los montes poblados de pinos parecen alcanzarse con la mano, deleitándonos los diversos matices de arboleda entre los que se descubren escasos puntos blancos de viviendas. El Campo de Marte es lo más llamativo de cuanto se ve. Tan grande aparece que él solo llena la mitad del paisaje por este lado. Semeja una dilatada alfombra verde dividida en tres grandes zonas, sobre las que se ve, en la tarde sobre todom una multitud de puntos blancos que se mueven constantemente: son los jugadores de fútbol que disponen a placer de 15 canchas de juego.
Ahora miremos al sur. ¿Qué se ve? Una arboleda de la que podemos decir, por ser tan cerrada, que los árboles nos impiden verla. En realidad hay mucho de apariencia porque bien sabemos que, ocultos en el follaje, se hallan edificios notables como el cuartel de la Guardia de Honor la Escuela Politécnica, la Casa Presidencial y la zona décima que comprende los barrios de Ciudad Vieja, Santa Clara y Villa de Guadalupe, en donde se asientan elegantes y verdaderas residencias señoriales. Y a lo lejos, la montaña de Puerta Parada y el volcán de Pacaya que en los dias claros recorta el horizonte con su ondulada línea azulada. Junto al Colegio vemos el patio de primaria y su extenso campo de fútbol bordeado por árboles frondosos y pintorescosm como la llama del bosque.
Dirijamos, por fin, la vista al Poniente y si es a la puesta del sol, gozaremos de uno de los más bellos espectáculos que eclipsará a todos los artificios de la pirotecnia. Renuncio a describir los juegos de luces y colores que a diario nos regala el horizonte, cuando el sol se despide entre celajes de oro y grana por entre los picachos de Suchitepéquez.
La región de la ciudad que da a esta parte nos ofrece de cerca un pobre aspecto, exceptuando por alguno que otro edificio, como la capilla de Yurrita. A lo lejos, se echa de ver, por esta parte, notables construcciones, como el Mercado nuevo, Don Bosco, Terminal de Buses, Campos de la feria, Tivoli, etc.
Pero lo sorprendente y único que avasalla el panorama es la triple silueta de los volcanes gigantes de Fuego, Agua y Acatenango. Particularmente el cono del volcán de Agua llama poderosamente la atención cuando la atmósfera está clara.
He aquí trazado con perfiles toscos el cuadro magnífico de la ciudad y sus contornos que se descubre desde la torre del Angel. Si te parece, lector amigo, que he exagerado en lo expuesto, adquiere vivencia de ello y te convencerás de la realidad supera a lo descrito como una caricatura a un retrato.

En fin, jovenes crei prudente compartir este artículo en referencia a esa situación, creo que el ángel ciertamente es patrimonio de los Guatemaltecos, pero creo que es derecho de todos lo líceistas conservarlo ya que lo acogimos y lo adoptamos como nuestro y ha sido inpiración de muchos como nos podemos dar cuenta en el artículo que les transcribí. Espero que el Angel siempre este alli, es mas deberia de haber por parte de la municipalidad un proyecto en donde se vuelva a contruir la antigua torre que en forma particular de ver las cosas era Monumental, les estaré enviando fotos para los que no han tenido la oportunidad de ver como era la torre antes del terremoto del 76, ya que despues de este sinietro se construyo la actual torre. Le envío un fraternal saludo a todos.

Texto colaboración de
Fabrizio Pagurut

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Última edición por Admin el Lun Nov 17, 2008 11:08 pm, editado 2 veces
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